Lusinchi, el patriota
General Carlos Peñaloza
Conocí
a Jaime Lusinchi en el Patio de Honor de la Academia Militar el día de
mi ascenso a general de brigada a comienzos de julio de 1984. Al
imponerme las presillas de mi nuevo rango me dijo “felicitaciones
general”. Yo apenas tuve tiempo de decirle “gracias señor presidente”.
Dos días más tarde fui nombrado Director de mi Alma Mater. Luego del
desfile del 5 de julio el presidente visitó la Academia allí hablé por
algunos minutos con él. En diciembre fui designado representante de las
FAN en la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE), pero seguí
dirigiendo la Academia. Durante la instalación de la COPRE tuve otro
fugaz encuentro con el mandatario a quien luego no vi por más de un año.
Mi relacion con el era superficial.
En julio de 1986
fui designado Jefe del Comando Unificado de las FAN (CUFAN), el
antecesor del actual Comando Estratégico Operacional. Este es un comando
encargado de desarrollar los planes de guerra y de emergencia interna y
conducir las operaciones conjuntas. Actualmente ese cargo es ocupado
por el general en Jefe Vladimir Padrino López. Tres meses antes de
recibir el CUFAN había sido electo en Colombia el presidente Virgilio
Barco. Luego de asumir el poder ese gobernante había hecho declaraciones
agresivas en torno al diferendo limítrofe entre Venezuela y Colombia.
Las conversaciones sobre este tema se habían prolongado por muchos años
sin llegar a un acuerdo.
Al recibir el CUFAN, consideré
prudente revisar la hipótesis de conflicto con Colombia y actualizar el
plan de guerra con ese país. En agosto de 1986 emprendí con mi equipo
esa revisión concluyendo que era necesario hacerle ajustes. En febrero
de 1987 terminamos la tarea y se propuso al Ministerio de la Defensa
hacer un juego de guerra conjunto con la participación de los jefes de
operaciones de todos los componentes. Hecho esto recomendé realizar una
“Maniobra Libertador” a nivel nacional, para evaluar sobre el terreno el
plan de guerra con Colombia. La última maniobra de este tipo se había
realizado más de una década antes. Luego de revisar mi solicitud el
Estado Mayor Conjunto informó que el Ministerio de la Defensa no tenía
recursos para costear ese ejercicio. Ante esta situación solicité
permiso para hablar con el presidente.
Al recibirme
Lusinchi me manifestó que también estaba preocupado por la actitud del
mandatario colombiano, pero que debido a la caída del precio del
petróleo los recursos financieros escaseaban. Ante esto opiné que la
seguridad de la patria no tenía precio y que era prioritaria. Ante esa
respuesta sonrió bonachonamente al preguntarme: “Cuánto cuesta esa
maniobra?”. Yo estaba preparado y le di la cifra que habíamos estimado.
De inmediato replicó: Cuente con esos fondos y póngale fecha a la
Maniobra Libertador!. En mayo de 1987 se hizo ese ejercicio con la
participación de casi cien mil efectivos militares. El presidente
Lusinchi actuó como Comandante en Jefe y se interesó mucho en sus
funciones. El Comandante del Teatro de Operaciones fue el general de
división Simón Tagliaferro De Lima y yo fui su Jefe de su Estado Mayor.
La operación fue exitosa y en base a esa experiencia se hicieron ajustes
al plan.
En julio de 1987 ascendí a general de
división y fui nombrado Comandante de La División de Selva. El 9 de
agosto la corbeta Caldas penetró sin autorización en el Lago de
Maracaibo violando abiertamente la soberanía nacional. Esa acción fue
parte de una estrategia desarrollada por el canciller colombiano Julio
Londoño para forzar la resolución del diferendo.
Ante
esta agresión Lusinchi actuó como un verdadero patriota ordenando sin
vacilar la movilización de las FAN. De inmediato se puso en práctica el
plan de guerra que se había probado tres meses antes. Como Comandante
del Teatro de Operaciones fue nombrado el general José María Troconis
Peraza. El despliegue de las FAN fue rápido e impecable sorprendiendo al
gobernante colombiano quien se vio obligado a hacer otro tanto. Para
entonces teníamos la iniciativa y nunca la perdimos. EL 17 de agosto la
crisis llegó a su punto de ebullición. En ese momento las corbetas
colombianas Caldas e Independiente y el submarino Tayrona que se
encontraban en el área de operaciones fueron sobrevolados con pasajes
rasantes por nuestros F16 de la Fuerza Aérea y estaban en la mira de los
de nuestros submarinos en la zona. En ese momento Lusinchi exigió por
última vez a Colombia retirar sus unidades navales de nuestras aguas. De
no hacerlo ordenaría iniciar el ataque contra los incursores. Ante este
ultimátum Barco se dio cuenta que había cometido un grave error
desestimando nuestro grado de apresto operacional y ordenó la retirada.
La
gallarda y patriótica actitud de Lusinchi fue el punto cumbre de su
presidencia. Jaime ha podido tener muchos defectos, pero su amor a
Venezuela se puso de manifiesto en esa oportunidad. Su pundonor y
valentía se evidenciaron en esa crisis dejando en alto el gentilicio
venezolano. Lusinchi estuvo dispuesto a luchar por la patria. Este gesto
viril marca una gran diferencia con los dos últimos gobernantes que han
estado listos para entregar nuestra soberanía a los Castro en aras de
una ideología ruinosa, fracasada y antidemocrática. La presencia de
cubanos en nuestras FAN y en los puntos neurálgicos de control del país y
peor aún la escogencia de un individuo que no se digna a presentar su
partida de nacimiento para verificar su nacionalidad enerva la fibra
patriótica de los venezolanos. No podemos permitir que sin lucha el
castro comunismo mancille la sagrada integridad nacional. Que descanse
en paz el auténtico patriota Jaime Lusinchi! Su actitud en la crisis del
Caldas echa por tierra sus defectos y fallas como ser humano.